Autoexamen mamario: cómo hacerlo y cuándo consultar
¿Sabrías describir cómo son tus mamas un día cualquiera? No en el consultorio, sino en el espejo del baño, un martes a la mañana. Parece una pregunta rara, pero de eso se trata el autoexamen mamario: si sabés cómo se ven y se sienten normalmente, es mucho más fácil darte cuenta cuando algo cambia.
En octubre nos vestimos de rosa: es el mes de la prevención del cáncer de mama. Es un buen momento para hablar del autoexamen, con una aclaración: no es algo para hacer solo en octubre, sino todos los meses.
Antes de seguir, otro punto importante: el autoexamen no reemplaza los controles médicos ni los estudios para detectar el cáncer de mama. Sirve para que te familiarices con tu cuerpo y consultes a tiempo si aparece algo nuevo.
Qué es (y qué no es) el autoexamen
Es una revisión que hacés vos misma. Mirás y palpás tus mamas, incluida la zona de las axilas.
No necesitás saber si un cambio es "benigno" o "preocupante". Eso le corresponde al equipo médico. A vos te toca notar que algo es distinto y contarlo.
Muchos cambios en las mamas tienen explicaciones que no son cáncer, como variaciones hormonales, quistes o nódulos benignos. Pero no todos, y por eso cualquier cambio nuevo, o que te deje con la duda, merece una consulta.
Cuándo hacerlo
Si menstruás, tus mamas no son iguales todo el mes. En los días previos al período suelen estar más hinchadas o sensibles, y eso puede confundirte. Por eso se sugiere hacer el autoexamen en la semana posterior a que termina la menstruación, cuando esos cambios ya bajaron.
Si ya pasaste la menopausia, elegí un día fijo del mes, el que te resulte más fácil de recordar, y mantenelo. Más que la fecha exacta, importa hacerlo con tiempo, sin apuro y prestando atención.
Cómo hacerlo, paso a paso
Lo ideal es combinar dos cosas: mirar y palpar.
1. Mirate al espejo
Sin ropa de la cintura para arriba, parate frente al espejo con los brazos relajados al costado del cuerpo. Mirá ambas mamas. Después levantá los brazos y volvé a mirar.
Fijate si notás algo distinto en el tamaño o la forma, en la simetría que tenés habitualmente, en la piel (hoyuelos, arrugas, zonas hundidas, textura rara) o en los pezones, incluida cualquier secreción que no tenías antes.
Ojo: casi nadie tiene las dos mamas exactamente iguales. No buscás simetría perfecta, buscás algo que antes no estaba.
2. Palpá
Lo podés hacer de pie (en la ducha, con la piel enjabonada, suele ser más cómodo) o acostada.
Usá las yemas de los tres dedos del medio de la mano contraria a la mama que estás revisando. Hacé movimientos chiquitos y ordenados hasta recorrer toda la mama y la zona que va hacia la axila. Variá la presión: suave para lo superficial, un poco más firme para lo profundo. No hace falta apretar fuerte.
Para no saltearte zonas, seguí siempre el mismo recorrido. Hay quienes imaginan la mama como un reloj y van hora por hora. Si no estás segura de la técnica, pedile a tu médico o médica que te la muestre en la próxima consulta. Lleva dos minutos y te saca muchas dudas.
3. Repetí del otro lado
Mismo recorrido en la otra mama, sin olvidarte de la axila.
Las primeras veces quizás no sepas bien qué estás buscando. Es normal. Con la práctica vas a ir reconociendo qué es lo habitual en tu cuerpo.
Qué cambios conviene consultar
Encontrar algo no significa tener cáncer. Pero sí es motivo para pedir un turno si notás:
Un bulto o nódulo nuevo, en la mama o cerca de la axila.
Que una mama cambió de forma o de tamaño hace poco.
Un pezón que antes no estaba hundido y ahora sí.
Secreción por el pezón, sobre todo si tiene sangre.
Piel con hoyuelos, arrugas, engrosada o con otra textura.
Enrojecimiento, calor o hinchazón que no reconocés.
Una zona que se siente distinta al resto.
Lesiones, descamación o cambios en la piel del pezón que no se van.
Un dato importante: no esperes a que duela. Muchos cambios que vale la pena revisar no dan dolor.
El autoexamen solo no alcanza
Conocer tu cuerpo es útil, pero el autoexamen no detecta todos los casos de cáncer de mama. Tampoco reemplaza el examen clínico ni los estudios de imágenes que te indique tu médico o médica.
Aunque te hayas hecho una mamografía hace poco o tengas una programada, si notás un cambio nuevo, avisá. Quizás haga falta otro estudio, y es tu equipo de salud quien puede decidirlo.
No se trata de revisarte con angustia cada vez que te bañás. Se trata de conocerte lo suficiente como para darte cuenta cuando algo cambia.
En Oncología Integral Belgrano acompañamos cada etapa: la consulta, los estudios, el tratamiento y también lo que pasa mientras esperás un resultado. Nuestro equipo de psicooncología está para ayudarte a transitar las dudas y a tomar decisiones con más claridad, no solo con lo emocional.
Si notaste un cambio o querés saber qué controles te corresponden, escribinos por WhatsApp para pedir información o sacar un turno.
Dra. Melisa Huñis
MN: 118829



